miércoles, 30 de enero de 2008

Inédito Trasplante de hígado


- Tía de niño de 4 años con hepatitis fulminante intercedió para que padres del adolescente de la Región de Magallanes que murió atropellado donaran este órgano de su hijo.


Boris Gallardo Llaiquel, de tan sólo 4 años, y quien vive en Calbuco (provincia de Llanquihue) presentaba un grave problema de salud. Había sido trasladado a Santiago y el lunes en la mañana se enteró que la única solución posible era un trasplante de hígado. A los pocos minutos de esa complicada noticia, la tía de Boris escuchó del caso de Miguel Angel, el joven de 16 años que producto de un traumatismo encéfalo craneano, luego de sufrir un atropello en calle Zenteno, estaba con muerte cerebral. También se impuso que sus padres aún no decidían donar sus órganos. Con el firme propósito de pedir la donación del hígado que le hacía falta a su sobrino, fue al hospital. “Le pedí a Dios que me iluminara y me diera las palabras para dirigirme a los padres. Ellos son excelentes personas”. Una vez que conversó con el padre del infortunado joven, vio una esperanza. El hombre no dudó en hacer el gesto solidario.

Ambas familias desconocían que esa conversación daría paso a un hecho inédito en la historia de los trasplantes. Por primera vez se realizó con éxito un trasplante de hígado con donante en Punta Arenas. Según los protocolos de procuramiento de órganos sólo se pueden extraer riñones y córneas de los donantes de Magallanes. La difícil y larga geografía impiden que otros órganos lleguen en condiciones óptimas. De hecho, el hígado tiene sólo 6 horas para llegar a su destino. Pero ambas familias insistieron en que era posible, y mientras hubiera una probabilidad darían la batalla. En la noche del mismo lunes la señora Filomena (tía de Boris) conoció que el hígado de Miguel Angel era compatible.

OPERACION En tanto, todas estas gestiones hicieron que se activara un amplio operativo en Santiago y en Punta Arenas, el que involucró a diversas instituciones. En la noche del mismo lunes se realizó la operación de extracción de los órganos en el pabellón del Hospital Regional. A las 5 de la mañana salieron los órganos de Miguel Angel. Un avión de la Fuerza Aérea esperaba la valiosa carga para despegar inmediatamente a la capital. A las 9 de la mañana el avión aterrizó en Santiago, donde ambulancias esperaban los riñones y el hígado. En el Hospital Luis Calvo Mackenna desde las 7 de mañana estaba en pabellón el pequeño Boris. Desde esa hora el doctor Mario Ferrairo, quien encabezó la cirugía, preparaba el trasplante. Siete horas duró la intervención. A las 14,15 horas el niño fue ingresado a la Uci del mismo centro hospitalario para cuidar su evolución. Boris presentaba una hepatitis fulminante. Enfermedad que sólo tiene como solución un trasplante. El niño tenía riesgo vital inmediato y se encontraba inconsciente y conectado a ventilación mecánica. En estos casos los tiempos de espera son muy relativos, pero hay un rango de tan sólo una semana. El niño era prioridad nacional junto con otros dos pequeños, pero él era compatible con el grupo 0 del adolescente magallánico.


Esto nos recuerda la importancia de los trasplantes para salvar vidas.

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